Boca ganó 2 a 1 en El
Monumental y se quedó con el único superclásico del torneo. Con la
victoria, se sigue alejando en la punta y, de yapa, profundizó el mal momento de
River, que venía de ser eliminado por Lanús de la Copa Libertadores el martes.
Por Martín Wajsbrut
Lo ocurrido en la semana condicionaba, y mucho, la previa del
superclásico. River llegaba muy golpeado por la inesperada eliminación de la Copa
Libertadores y estaba obligado a ganar ante su gente. Por lo contrario, Boca había logrado un buen margen de diferencia en la tabla, ya que sólo había conocido la
victoria, y no tenía demasiado que perder ante un rival herido. Ya en el último
enfrentamiento en El Monumental, habían sido los Xeneizes los que se habían
quedado con el triunfo por 4-2.
River salió más adelantado en el campo, aunque con los
minutos Boca se fue acomodando cada vez mejor. Ninguno tenía facilidades para
generar situaciones de riesgo, por lo que la mayoría de los acercamientos eran
con remates de media distancia. Edwin Cardona se mostraba muy confiado y
despertaba las alertas de Germán Lux cada vez que tenía la pelota en sus pies.
Para el Millonario el más activo era Gonzalo Martínez, que hizo una gran jugada
que incluyó un caño a Frank Fabra, pero su disparo se desvió en Lisandro
Magallán y se fue al córner.
El trámite estaba muy parejo
y parecía que se iba a ir al entretiempo empatado, cuando Ignacio
Fernández le dio un planchazo en el pecho a Cardona y fue expulsado por Néstor
Pitana. La acción no dejó lugar a ninguna duda. El colombiano se levantó, acomodó la pelota y en la ejecución de la
falta clavó la pelota en el ángulo izquierdo de Lux. El nerviosismo reinante no
sólo dejaba a River con un jugador menos, sino que también con varios
amonestados.
Desde el inicio de la segunda parte, la diferencia numérica no
se hizo notar. Si bien Boca pudo salir varias veces de contra en jugadas que
no pudo terminar bien, River también se acercaba al arco de Agustín Rossi.
Ignacio Scocco quedó mano a mano, aunque el arquero no tuvo problemas en sacar
la pelota al córner. Apenas habían pasado los primeros quince minutos, cuando
Pitana juzgó que Cardona la había dado un manotazo a Enzo Pérez y lo expulsó.
El golpe no existió y a partir de esto, nacía un nuevo partido.
Marcelo Gallardo decidió cambiar el esquema y reemplazó a
Jonatan Maidana por Carlos Auzqui. Un minuto después, Leonardo Ponzio agarró un
rebote y con un remate de media distancia empató el encuentro. La alegría le
duraría poco a los locales porque Pablo Pérez le dio una asistencia de lujo a
Nahitan Nández y el uruguayo venció a Lux con una volea al primer palo. Otra
vez con ventaja, el equipo de Guillermo Barros Schellotto manejó el ritmo del partido hasta el final y
se llevó un triunfo muy valioso.
Boca ganó sus ocho encuentros y tiene 24 puntos. Si mañana
Unión no le gana a Vélez, sacará una ventaja de nueve unidades a sus
escoltas. En caso que los santafesinos
logren la victoria, la ventaja será de siete puntos. River quedó con doce
puntos y no gana desde la tercera fecha.
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